Nota: ¿No sabes lo que es el reto del diez? Puedes mirarlo aquí mismo:
Tu
coleta hondeaba con la brisa que a ti y a mí nos acompañaba.
Tu
codo apoyado en el costado de tu vestido de los domingos.
La
ceniza que caía con unos suaves toques al cigarrillo, que luego era llevado de
nuevo a tus labios.
Te
miraste en el espejo. Aquel que estaba roto ,y te retocaste el lazo que hacía
que tus cabellos no danzase n libre.
Terminaste
de dar una última calada y lo lanzaste por la ventana de la vieja casa.
Tus
piernas blancas se sentaron en ese mismo alféizar y contemplaste algo que no
era mucho. Una desierta carretera, un par de árboles en la lejanía y las
montañas, al fondo. Delimitando quizás esta vida y otra.
Suspiraste
,un mechón del flequillo se movió a causa del viento.
Allí
está, apoyada en la pared. La guitarra que te regaló tu padre, el único
recuerdo que lleva su nombre.
Tus
yemas pasan por las gruesas cuerdas y te estremeces. Sin haberlo pensado antes,
los dedos comienzan con una melodía triste pero reconfortante.
La
conoces muy bien, desde niña, la habías escuchado una y mil veces en aquella
voz ronca. El olor a anís se apodera de tu nariz, y te tele transporta a
lugares pasados. Recuerdas las palmadas
de acompañamiento, tu sentada en algunas rodillas, los bizcochos de piña.
No
puedes evitar reírte, en algún momento tu infancia fue bonita. No llena de
grandes cosas ni abundancias, pero si sencilla y feliz.
Miras
la puerta, destartalada ya por el paso de los años. No se te ocurre mejor cosa
que calzarte las botas que sabías que se guardaban en el armario del pasillo y
salir corriendo a pisar los charcos que la lluvia, un tanto fugaz, ha dejado.
Estiras
los brazos, como si con ellos pudieses
levantar el mundo y sonríes.
Levantas
tu cabeza, sueltas la coleta. El pelo se mueve, gira, busca la forma ideal para
acabar sobre tus hombros.
Y
allí está, sin nadie pedírselo ha salido
para demostrar una cosa. Después de cada tormenta, siempre hay un arco iris.
Me
miraste, casi te habías olvidado de que seguía allí, observando cada
movimiento.
Con
seguridad y fuerza te acercaste y cerraste para siempre el capítulo de aquella
historia.
Me
alegré, ya era hora de que empezases uno nuevo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por decirme lo que piensas.
Un escritor es,
un hombre que establece su lugar
en la utopía.
Abelardo Castillo.