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De una promesa, surgió mi resurrección.
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miércoles, 29 de julio de 2015

Yo también perdí a mi unicornio.

Silvio, ahora te entiendo.

Sigo sin poder,
datar a las metáforas
de la hora de su muerte.

Pues cuando quedan plasmadas,
se convierten  - deliciosamente-
en un no sueño.
Y me da pena,
dejarlas así.

Solas.

-Pero con ella-

En la compañía mortífaga,
del manto negro de su muerte
que sus huesudas manos dibujan,
de forma incoherente.

¿Y si no hay alma?

Solo gritaré a las oscuras ánimas

-que roban

-me roban

A mí.

Incapacitada de diástole continua,
tras un reloj que me quiere
-entre sus engranajes-
dejar seca de voluntad
ante la cuidadosa tarea de entregarme.

A mí. 

Y sigo molesta,
al más puro estilo Hitleriano,
de la soberbia implícita,
de los argumentos que mi boca regala.

De la verdad que entraño guardar,
siendo yo un monstruo oscuro,
bajo una indecisión de piel y miedo.

Miedo y piel
Piel...
...y nada. 

Y ahora, en este momento
 me digo de forma meteorítica
que entiendo,
eso de hablar con las palabras.

Y que no hay más que dejar un constante fluir.
Una enredadera alongada hacia el balcón de mi angustia.

De querer ser,
de ser,
de haber sido.




miércoles, 27 de noviembre de 2013

15 años desde que te fuiste a la Luna.


Gloria Fuertes






La guerra,
fue su poema.
La risa,
fue su arma.

De la infancia,
quiso a todos.
A los mayores,
les dejó reflexiones.

Gloria es su nombre
y su adjetivo.
Gloria es su pasado 
y su futuro.

Gloria a la escritora,
a la poeta de muchos niños.
A los sueños de papel,
de las plumas del hoy.


27 de Noviembre de 1998.


Gracias Gloria, por plantar en mí la semilla de la poesía. 

miércoles, 21 de agosto de 2013

Feliz Aniversario poeta.

A ti, mi poeta.
A ti, mi verso favorito.
Mi más oculto pensamiento
es tu estrofa escrita.

A quien nació,
en donde mi cuna se mecía.
A quien caminó,
por donde mi infancia lo hacía.

A ti, que fuiste orilla y playa,
brezo y madreselva,
lucha y grito.

Porque eres aún recuerdo,
en mi voz ,cuando anhelo tus versos.
Porque aún eres imagen,
cuando vivo en tus pensamientos.

Y tu orilla, 
y tu monte,
y tu playa.
Son míos,
en cada una de tus palabras.

Gracias por tu regalo,
por tu presente.
Por ser verbo futuro,
siempre en mi mente.

Por quitarnos la mordaza,
y acordarnos del susurro,
de todos los que lucharon.

Gracias, mi poeta.
Feliz cumpleaños.



lunes, 5 de agosto de 2013

Elegía a las trece rosas.

Un día como hoy, hace 74 años, la Guerra Civil ya había tocado a su fin. Sin embargo, la represión franquista se hacía más y más presente en la sociedad, pues era con el terror con lo que pretendían gobernar a un pueblo roto. En la madrugada del 5 de agosto de 1939, en un paredón, eran asesinadas las llamadas trece rosas, por reclamar lo que hoy nos parece totalmente normal, la libertad. 
Eran niñas en su mayoría, que habían hecho de tripas corazón para luchar por lo justo y sufrieron la peor de las consecuencias. Muchas son las palabras que dejaron a sus familiares en las últimas horas que tenían antes de perder la vida ante la metralla. Sabían que eran inocentes, que no podían ser culpables de pedir lo que hace a los hombres y mujeres personas. Julia Conesa (una de ellas) escribió "Que mi nombre no se borre de la historia" y a fuego han quedado grabados los nombres de los que perdieron la vida en el trágico conflicto entre las dos Españas.
Cabe decir que meses más tarde, se les unió una última rosa, Antonia Torres, fusilada en febrero de 1940.


Si de rojo se tiñesen
y todos los mares enfurecieran,
trece rosas despertarían
de la más vil de las tragedias.

Porque reclamando libertad,
con gritos en alza,
cayeron las trece damas
por pedir lo que se proclama.

Cuanta historia un muro,
podría esconder tras de sí.
Un disparo las calló en vida,
más la fuerza hoy se aviva.

Coger las riendas,
recuperar la herencia
de lo que muchos lucharon.
No callar y jamás aislar.

Y con el puño en alto,
denunciar lo que nos priva,
aquello que mata 
a la libertad a la que se aspira.

Si mi rabia se contara,
serían lágrimas la medida.
Por no poder hacer más que contemplar
y mirar la destrucción en cada lugar.

Si levantas la vista
y ves cuantas cruces hacen el camino de los justos,
gritarías por todos y cada uno.

Por las balas malgastadas,
por la metralla no poética.
Por los que una vez gritaron,
y perdieron la vida en ello.

Por la historia,
que es pasado.
Por lo que ha de venir,
el futuro.

No olvidar jamás,
a quién dio su vida,
por la causa justa.

A quién el sueño,
mantuvo despierto.
A quien la pesadilla,
les produjo el silencio eterno.

A quien la juventud,
les hizo sabias.
Trece rosas de mi alma.


Carmen - Martina - Blanca - Pilar - Julia - Adelina - Elena - Virtudes - Ana - Joaquina - Dionisia - Luisa - Victoria