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De una promesa, surgió mi resurrección.
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viernes, 26 de julio de 2013

RETO SUPERADO (10/10)



 Nota: ¿No sabes lo que es el reto del diez? Puedes mirarlo aquí mismo:






¡VICTORIA! 
La prueba de constancia ha sido superada, me puedo anotar un tanto. 
Muchísimas gracias a todos los que habéis seguido el progreso de este pequeño proyecto.
Aunque sin reto, esto no volverá a quedar en estado de desamparo (entendedme soy una superviviente de dos Pau)  

He aquí el último poema del reto:



Como un caminante rendido,
hendido por la situación…
Por no volverme a ver perdida,
desde tu abdomen hasta el esternón.

Porque esnifo la esperanza,
y te juro que me he intoxicado;
de la espera eterna,
de poder encontrarme algún día a tu lado.

De vivir en el recuerdo,
jamás verdadero…
Pero oye, dicen que lo mejor que se cuenta,
normalmente  la gente se lo inventa.

Porque todo tiene sentido en mi cabeza,
y bendita mi imaginación.
Te lo juro, jamás enfermo,
por cuestiones que no deberían tener en mi razón.

Porque pienso y por tanto sueño,
con un futuro certero…
Solo a medias tintas, aún sintiéndolo,
pues me pesa que no tengas en él un hueco.

Quererlo o no, ojalá fuese mi decisión,
pero eres tú el único con voto es esta elección.
Y yo aún no me canso de ir a otra manifestación,
en contra del partido en la oposición,
que solo vitorea un no.

Solo es ciego el que no quiere ver,
pero tu estas sordo por no escuchar.
Cada verso y cada risa que son de tu potestad.

Porque de cada diez vasos de alcohol,
tu eres de ellos ocho,
los otros dos son solo necesarios,
para dejar sitio a otro loco.

Pero ya te dije que estoy cansada,
de ser la caminante despistada.
La que custodia tus sonrisas,
para poder reflejar las mías.

Adiós a la obsesión que entramas.
Hoy te declaro la guerra
y te juro que tengo mil armas y tres ejércitos,
que están en busca y captura de tu recuerdo.

Gracias de verdad por leerme <3


jueves, 25 de julio de 2013

Reto del diez. (9/10)




Nota: ¿No sabes lo que es el reto del diez? Puedes mirarlo aquí mismo:







Porque vivo y porque muero
porque quiero y no te quiero.
Soy la luna en la mañana
y el rocío en el cerezo.


No escribo con la idea clara,
lo siento la cabeza no se ciñe
a lo que el papel le pide.
Es normal, cuando la mente se siente parada.


Pero miro y siento,
que algo no es lo correcto.
No pienso en el ayer o en el mañana,
te estoy hablando de lo que acuñe al segundo.


A las agujas me subo
y gusto del mareo,
parece que no quiero
acabar con lo certero.

miércoles, 24 de julio de 2013

Reto del diez. 8/10




Nota: ¿No sabes lo que es el reto del diez? Puedes mirarlo aquí mismo:






Niños armados,
que nunca han jugado
que nunca un balón han tocado
que no conocen el amor

A los que se les robó su infancia,
niños cargados con armas
que defienden algo de lo que no saben nada.

A los que se les educó con terror.
Y se les arrancó de sus casas,
a los que no conocieron la familia.


Ojalá vuestros cañones no dispararan balas.
Niños soldado, que no querían pertenecer a ninguna causa.


martes, 23 de julio de 2013

Reto del diez. 7/10


Nota: ¿No sabes lo que es el reto del diez? Puedes mirarlo aquí mismo:







Tu coleta hondeaba con la brisa que a ti y a mí nos acompañaba.
Tu codo apoyado en el costado de tu vestido de los domingos.
La ceniza que caía con unos suaves toques al cigarrillo, que luego era llevado de nuevo a tus labios.
Te miraste en el espejo. Aquel que estaba roto ,y te retocaste el lazo que hacía que tus cabellos no danzase n libre.

Terminaste de dar una última calada y lo lanzaste por la ventana de la vieja casa.
Tus piernas blancas se sentaron en ese mismo alféizar y contemplaste algo que no era mucho. Una desierta carretera, un par de árboles en la lejanía y las montañas, al fondo. Delimitando quizás esta vida y otra.
Suspiraste ,un mechón del flequillo se movió a causa del viento.
Allí está, apoyada en la pared. La guitarra que te regaló tu padre, el único recuerdo que lleva su nombre.
Tus yemas pasan por las gruesas cuerdas y te estremeces. Sin haberlo pensado antes, los dedos comienzan con una melodía triste pero reconfortante.
La conoces muy bien, desde niña, la habías escuchado una y mil veces en aquella voz ronca. El olor a anís se apodera de tu nariz, y te tele transporta a lugares pasados.  Recuerdas las palmadas de acompañamiento, tu sentada en algunas rodillas, los bizcochos de piña.
No puedes evitar reírte, en algún momento tu infancia fue bonita. No llena de grandes cosas ni abundancias, pero si sencilla y feliz.
Miras la puerta, destartalada ya por el paso de los años. No se te ocurre mejor cosa que calzarte las botas que sabías que se guardaban en el armario del pasillo y salir corriendo a pisar los charcos que la lluvia, un tanto fugaz, ha dejado.
Estiras los brazos, como si  con ellos pudieses levantar el mundo y sonríes.
Levantas tu cabeza, sueltas la coleta. El pelo se mueve, gira, busca la forma ideal para acabar sobre tus hombros.
Y allí está,  sin nadie pedírselo ha salido para demostrar una cosa. Después de cada tormenta, siempre hay un arco iris.
Me miraste, casi te habías olvidado de que seguía allí, observando cada movimiento.
Con seguridad y fuerza te acercaste y cerraste para siempre el capítulo de aquella historia.
Me alegré, ya era hora de que empezases uno nuevo.

lunes, 22 de julio de 2013

Reto del diez. 6/10




Nota: ¿No sabes lo que es el reto del diez? Puedes mirarlo aquí mismo:







La radio sonaba de espaldas a ella, sentada en un butacón muy oscuro. Se perdía entre pensamientos acompañados por las notas de una guitarra de cualquier grupo. Le daba igual, se sentía extraña, no triste, pero tampoco contenta.
Su cabeza, le decían, estaba enferma. Se lo había empezado a creer. Todo empezó en Abril cuando paseando por la calle sintió la necesidad de lanzarse a las vías del tranvía. Por suerte no iba sola y en cuanto movió un pie ,una mano la agarró de la cintura. No sabía muy bien el por qué había reaccionado así. Hasta aquella tarde había sido feliz, risueña. Ahora no sabía que eran las sensaciones. Su mente no las asociaba con nada. Oía pero no escuchaba. Miraba y no veía. Tocaba y no sentía.
Doctores de todo el mundo la habían visto tantas veces que no conocía un número que abarcase tantos reconocimientos. No sólo eso, sino todas las pruebas, los diagnósticos…Ya se dominaba instrumentos médicos que la mayoría de las personas desconocían. Había aprendido a entrar, sentarse en camillas blancas y esperar. Siempre subida a las agujas de los relojes. Haciendo tiempo a ver si algo cambiaba. Era inútil. Seguía igual que aquel horroroso día. Cada noche se sentaba en el mismo sitio y probaba a buscar algo de sentido en lo que se estaba convirtiendo su vida. La camisa blanca de su pijama siempre acababa empapada en sudor y lágrimas. La angustia de no ser como antes la envolvía en tanto en sueños como despierta. Tenía miedo de no poder volver a gritarle a alguien un te quiero o un te odio. De no poder conocer el sabor de las lágrimas. Sólo recordaban lo húmedas que eran y un cierto sabor amargo se colaba en su mente.
No estaba sola pero quería estarlo. Siempre había alguien detrás de la puerta esperando. La irritaba. ¿Esperando a qué? Le dolía, porque no solo estaba sufriendo ella sino todos los que la querían. Le daban cariño y ella solo quería irse. Quizás estaba esperando a la muerte pero le daba miedo decirlo en voz alta. Vivir ya no era lo mismo. No tener frío en una mañana de enero o no sentir calor en pleno agosto no era normal. Incluso el habla se estaba esfumando poco a poco, lo que la aislaba paulatinamente. Marginándola en un rincón de su cabeza.
Sólo le quedaba algo de esperanza cuando cada noche levantaba la sien y sus tristes ojos azules daban al paisaje de la noche. La luna era lo único que rebajaba su miedo durante unos minutos. Así hasta que se dormía para volver a caer en otra pesadilla. Alguna que no se alejase de su realidad.